20 dic 2025

2025: El Año de las Consecuencias

El producto de lo que se siembra.

Es un axioma decir que mi ausencia se ha vuelto evidente, algo derivado de circunstancias personales que se terminaron complicando un tanto más de lo necesario, pero para no inundarlos de palabras densas que seguro los deprimiría y aburriría más que de costumbre, creo apropiado el romper temporalmente el silencio con una entrada adicional para despedir el año, justo como lo hice el año previo.

Para recapitular aquel elogio fúnebre, el 2024 fue un auténtico pandemónium de humillaciones para el entretenimiento occidental. Tras haber pasado años de estar jugando a la ingeniería social y a las estafas por conveniencia, la mafia de las consultorías desfilaron sus más prósperas obras del entretenimiento electrónico, mismas que fracasaron totalmente, destruyeron públicamente la percepción de la “diversidad” como argumento, y le costaron muchos millones de dólares en pérdidas a los estudios y publicadoras con las que trabajaron.

No bromeo cuando digo que todas sus obras fallaron, en esa entrada pueden verlos a más detalle, pero todos y cada uno de ellos (Dustborn, Unknown 9, Kill The Justice League, Veilguard, AC: Shadows, Concord) fueron rotundos despilfarros y totales humillaciones públicas, especialmente cuando se les compararon con juegos orientales lanzados en ese año.

En ese punto, declaré al 2024 como el Año de las Humillaciones, donde las malditas iniciativas DEI, los horrendos fondos ESG y sus deleznables perpetradores quedaron exhibidos como la mafia de totales parásitos incompetentes que son, aprovechando la oportunidad para expandir que, de no aprender nada de ello, 2025 terminaría siendo el Año de las Consecuencias.

Justamente, el pasado Junio, me tomé la molestia de darle un repaso rápido a lo que iba del año hasta ese momento, y la verdad se estaba cerniendo la tormenta de las consecuencias tal y como lo había proyectado. Lo que no sospechaba es que las cosas se pondrían más interesantes rumbo hacia estos últimos días del 2025.

Con eso en mente, podemos ver esta despedida como una secuela a lo que dejé pendiente en aquella evaluación veraniega y, alargando un poco más la introducción como es mi tradición personal, explorar en términos más definitivos lo que parece, sin lugar a dudas, como el auténtico Año de las Consecuencias. Para occidente, claro está.


UBISOFT EN EL ABISMO

Sucede que Ubisoft no se quiso quedar con las manos quietas tras el encuentro cercano que tuvieron con la bancarrota tras el lanzamiento de AC: Shadows, así que hicieron lo propio y terminaron admitiendo, aunque fuera de forma tácita, que las cosas estaban muchísimo peor de lo que se había sospechado, incluso tras haber sido parcialmente adquiridos en una empresa mutua que fundaron conjuntamente con Tencent.

Sé que es más atinado decir que, de hecho, fue el fracaso de Star Wars: Outlaws el que exacerbó los problemas a los que estoy aludiendo; mientras estoy de acuerdo con el escenario, la realidad es que se trata de una burbuja que tiene años amenazando con explotar.

¿Compilacion o sesion de esquizofrenia? Usted decide...

Para quienes estuvieron atrapados en estasis por cualquier razón, el modelo actual de negocio que están persiguiendo las empresas grandes, particularmente las publicadoras de occidente, es el de crear sus modelos de suscripciones para que la gente les mantenga un constante flujo de ingresos, en lugar de simplemente vender copias individuales. Me sorprende ver que se apunten tanto a ese modelo de negocio, considerando que la burbuja de Netflix ya había explotado en años previos y no les dio por pensar que les pasaría lo mismo en los videojuegos.

Desde el infernal desarrollo de Skull & Bones, Ubisoft ya estaba metido en serios problemas financieros, así que se recargaron en el modelo anteriormente descrito bajo la impresión de que, sin importar cuantas perdidas puedan aunar, podrán soportar la adversidad siempre que el flujo de ingresos continúe a través del servicio Uplay. Ese juego fue un tremendo dolor de cabeza sujeto a los lamentablemente típicos infiernos de desarrollo y terminó convirtiéndose en un agujero negro de presupuesto y varios años de retrasos, lo que evidentemente estiró los recursos de la empresa.

Más allá de los problemas internos que derivaron de ello, porque también tratan mal a su personal, creyeron que el juego sería un imán para suscriptores nuevos y que les inflaría sobremanera el caudal de ganancias para compensar todo el desastre. Lamentablemente para ellos, ese no fue el caso, pero Ubisoft es una de esas empresas que ya no quiere aprender por estar completamente corroída por la corrupción interna, asi que su plan posterior a Skull & Bones fue “intentemoslo de nuevo hasta que funcione”.

"NO ES UNA BURBUJA VRO LA SIGUIENTE PEGA"

Si lo miran por ese lente, cada lanzamiento posterior ha sido prácticamente el mismo: ciclo infernal de desarrollo con paupérrimas condiciones de trabajo que son completamente ignoradas porque, una vez que sea lanzado el juego, los septillones de lemmings de la audiencia moderna aparecerán para suscribirse y mantenerlos por los siglos de los siglos. Primero fue con Skull & Bones, fue lo mismo con AC: Shadows, y ultimadamente cundió el colapso cuando lo reintentaron con Star Wars: Outlaws.

Claro, si observan el modo en que estratificaron los precios con los que se vendían las copias digitales notarán que son precios completamente ridículos y exagerados, completamente disparejos al valor de la compra en términos del producto. Pero, eso es solamente si creen que el interés de Ubisoft es vender las copias, porque la mejor versión del juego también está disponible para aquellos que compren el paquete de suscripción adecuado; la tirada aquí no es que compres la copia, es que te conviertas en suscriptor, es pura manipulación con trucos psicológicos (algo lamentablemente común en el marketing actual).

Que conveniente, el precio de suscripcion es el mas bajo, debe ser una coincidencia.

Por desgracia para Ubisoft, el juego es una tremenda basura, pero es peor que eso porque no es nada más basura en el estereotípico sentido “icónico” tan estandarizado por esa publicadora y sus estudios, es que lo hizo con un juego de Star Wars, algo para lo que tuvo que comprar la licencia, y vaya que Disney no las cobra baratas. De por si esa propiedad intelectual está prácticamente neutralizada en el ámbito cultural y aquí está Ubisoft creyendo que no solo pueden revivirla, sino lucrar enormemente con ella, así que hundieron un tremendo dineral tan solo por quedar en ridículo, cero retorno de inversión.

En realidad, AC: Shadows resultó ser simplemente patadas de ahogado, fue el intento desesperado de atinar el plan de negocio con la única propiedad intelectual reconocida que les quedaba, y ahí pueden ver exactamente el mismo patrón: ciclo infernal de desarrollo (solo aderezado por la tremenda controversia en la que se metieron), modelo de precios exagerados y manipulativos, recepción muda y sin impacto cultural que no trajo nuevos suscriptores a su servicio; un total despropósito tanto para la empresa como para la industria de los videojuegos.

¿Te acordabas de ella antes de que lo mencionara?

Esta semblanza no es nada nuevo así que, más allá de mencionar la auténtica intención del modelo de negocio y la burbuja que la industria cree que nunca les va a reventar, ¿Qué es exactamente lo que cambió a lo largo del año? Aunque no es exactamente algo particularmente escandaloso, algo ocurrió alrededor de Octubre que realmente paró los ojos y los oídos de especialistas y audiencia por igual.

Una obligación legal que tienen estos entes económicos grandes es la de una “llamada de inversionistas”, una conferencia donde la asamblea central es convocada para la evaluación del desempeño financiero a lo largo del año para establecer el plan de trabajo subsecuente y proponer medidas para mejorar o mitigar problemas. Dado a su tamaño, es obligación legal también de estas empresas el hacer pública la información final de la llamada, con motivos de transparencia tanto para el gobierno como para sus participantes.

Sucede que, apenas a quince minutos de iniciar la llamada correspondiente al año en curso, Ubisoft anuncia la medida emergente de posponer la llamada hasta alrededor de la mitad del siguiente año de operaciones, y no solo fue posponer esta llamada, sino también hacerlo sin especificar motivo alguno.

Analistas y especuladores externos comentan la posibilidad de una serie de hallazgos de último momento que pudieran indicar un panorama mucho peor de lo sospechado, o también la posibilidad de discutir internamente la completa adquisición de la compañía por una empresa ajena. Tiene rato la discusión de ser posiblemente adquiridos en su totalidad por Tencent, pero se supone que habían fundado conjuntamente una empresa donde los chinos poseen el 25% de sus propiedades intelectuales. La gran pregunta es, ¿por qué suspender la llamada y pensar que algo está tan mal si se supone que ya habían tomado medidas para ello tras el lanzamiento de AC: Shadows?

¿Esto no fue suficiente?

Personalmente me inclino por la posibilidad de ser adquiridos, porque la alternativa es declarar la bancarrota y poner en subasta la entereza de sus valiosas propiedades. Honestamente, tampoco descarto eso último, porque quien adquiera la empresa también va a adquirir todas sus obligaciones (es decir, todos esos adeudos tremendos en los que están metidos, tanto por el desarrollo de sus proyectos como el de los empleados a los que empobrecieron cuando cayeron sus acciones), así que suena más conveniente para una empresa externa el aprovechar la subasta y obtener buenas propiedades a precio de remate.

Como quiera que sea, estamos viendo a un gigante justo al borde del colapso, uno que parece no poder salvarse a pesar de las medidas emergentes que tomó justo para evitarlo. Deben saber que ese tipo de cambios súbitos ante los inversionistas siempre son los que más dan de qué hablar, porque estas empresas no tienen ningún interés en reportarse ante nosotros los miembros de su audiencia, más bien tienen como prioridad el agradarles a la asamblea central. Si decidieron hacerse para atrás en el último minuto, algo realmente grave les debe estar pasando para que consideren no querer dar la cara a quienes realmente tienen el interés de responder.


EA CON DINERO ARABE

¿Todos los caminos llevan a Riad?

Acomodándose justo para escribir la secuela de la previa entrada en ese orden, EA dio nuevamente de qué hablar al sonarse la noticia de que Arabia Saudita adquirió por completo a la casa publicadora en conjunto con todos sus estudios y, por supuesto, todas sus propiedades intelectuales también. Me habría gustado mucho ver a BioWare comerse la L definitiva con el lanzamiento de su futuro Mass Effect, pero bueno, les dieron un nuevo respiro (por ahora).

Esta compra es justo a lo que me refería con las consecuencias, porque habla de la posibilidad de ver a estos gigantes ser completamente adquiridos por alguien más o simplemente quedar en la bancarrota. Esto lo digo porque, como lo dije en aquella entrada, EA estaba en la cúspide cultural, particularmente alrededor del lanzamiento de Mass Effect 2 y 3, ese juego era prácticamente inescapable de la consciencia pública.

Incluso con todas sus fallas, nunca faltaba gente que aseveraba la inmortalidad e invencibilidad de estas empresas, porque siempre tendrán fans, sus propiedades siempre son populares y nunca les dejarán de comprar; el solo insinuar la posibilidad de que alguien pudiese comprar a Electronic Arts en aquellos años era completamente inconcebible, suficiente para tildarte de loco, pero bueno, miren ahora como están las cosas.

En el caso de EA, la falla puede verse desde factores más tradicionales: una mala administración que facilitó una mala toma de decisiones en términos de su desarrollo de juegos, concluyendo con un muy mal manejo de sus lucrativas propiedades y múltiples cierres de estudios, de la mano también con la mentalidad de poner todos los huevos en una canasta con sus títulos de deportes. Eventualmente, la percepción pública de estos últimos y el pleito en el que se metieron con la licencia de FIFA fueron suficientes para secarles la última fuente de ingresos que les quedaba.

NO SE ME OLVIDA LO QUE HICISTE, MALDITO EA

Muy seguramente, su tirada final era revivir su relevancia con los títulos de BioWare, lo único notable que les queda, pero desafortunadamente se bebieron el kool-aid de los fondos ESG, así que además de todos los problemas anteriores, fueron presa también de la mafia de las consultorías que terminaron causando tremendos estragos para Dragon Age: Veilguard, y cuanto menos se discuta ese adefesio y afronta a los videojuegos, mejor.

El que se hayan dejado comprar en su totalidad por el dinero de los árabes me da a entender que ni siquiera toda la fe del mundo les pudo hacer creer que el siguiente Mass Effect podría hacer diferencia alguna, algo que yo mismo también creo con completa certeza, pero el que la misma empresa lo admita ya dice mucho de lo que realmente debe estar ocurriendo dentro de BioWare para que la adquisición haya sido aceptada.

Ahora, por si no saben de qué va todo este asunto, Arabia Saudita está tomando una postura de rápida y decisiva diversificación de actividades económicas para no depender totalmente del petróleo. Rapidamente explicando la postura económica, los árabes quieren dejar de ser dependientes de un solo recurso para evitar una catástrofe social y una tremenda crisis financiera en el momento en que algo le pase al combustible fósil.

El modo en que ese país pretende eso es a través de una postura de aparente prestigio al establecer servicios y medios de entretenimiento que eleven el nombre de la nación como una central de desarrollo e innovación, así como destino turístico de renombre e influencia para quienes se apersonen en sus tierras y para quienes consuman sus productos en el extranjero.

¿Pax Arabiga pronto?

Hay muchas cosas más complicadas y complejas de por medio en ese sentido, pero para efectos de los videojuegos, quieren competir con proyección de “poder suave” a través de medios que los coloquen en el aforo social y cultural, o bien, lo que quieren es que juegues títulos financiados por ellos para que digas “wow, estos sujetos sí que hacen buenos juegos, debería comprarles más”.

Algo interesante es que, además de haber comprado a EA, los árabes resolvieron retirar a la empresa de la bolsa pública y declararla nuevamente una empresa totalmente privada. Esto quiere decir que la empresa ya no responde a sus inversionistas ni tiene las obligaciones que describí de Ubisoft, sino que ahora los árabes que la adquirieron son sus únicos y auténticos jefes, quienes administraran a la empresa a su total discreción.

Esto tiene preocupados a comentaristas porque dicen que el trato puede ser una especie de caballo de Troya, donde compran la empresa meramente para propósitos socioeconómicos interiores que nada tiene que ver con la industria o la calidad de los videojuegos y los van a dejar a su suerte en el instante en que les convenga, especialmente considerando la enorme deuda con la que los adquirieron.

En lo personal, aparte de que no me puede importar menos el horrendo trabajo que EA ha hecho como empresa porque todo eso que les pasa lo tienen bien merecido, estoy más que alegre de saber que están en manos de un país que no comparte los valores occidentaloides primermundistas que tanto han afectado a todo el entretenimiento occidental contemporáneo.

Es importante recalcar que los árabes, dada su cultura y sus creencias (particularmente su adherencia religiosa al islam), no tienen ningún interés en perpetuar los excesos derivados de los fondos ESG y las iniciativas DEI, porque esas dos cosas promueven contenido que está estrictamente prohibido en las leyes de los países musulmanes. De ahí que una de las críticas más fuertes contra ese contenido es la conveniencia con la que lo censuran en dicha esfera geográfica cuando aquí se pronuncian tanto como “valientes creyentes de la causa”.

Tengo un testimonio personal de lo que un musulman piensa de estas banderas, pero no puedo repetirlo aqui, para que se hagan una idea de lo que piensan de estas ideas.

Puesto de forma simple, existe una posibilidad bastante elevada de que, al convertir a EA en un ente privado a entera disposición y discreción de sus nuevos jefes, los árabes se den un paseo por sus estudios, vean toda la estupidez y tontería con la que tapizan sus espacios de trabajo y sus juegos, peguen una risotada de lo absurdo y posteriormente envíen un memorándum a Andrew Wilson diciendo que limpie todo el espacio y purgue por completo la nómina de todo energúmeno incompetente contratado por el dinero de BlackRock y Vanguard, incluyendo a sus colaboradores en la mafia de las consultorías.

Cuando veo a esos analistas describir esta situación, no puedo evitar pensar que no dicen lo que dicen porque legítimamente crean en los videojuegos como un medio digno de respeto, su periodismo es claramente basura de la peor calaña, más bien comentan eso porque saben que no pueden pelearse con los árabes ni rezongarles sus decisiones sin quedar mal con sus alegos de diversidad, así como saben que pueden dejarlos totalmente sin trabajo y no hay absolutamente nada que puedan hacer al respecto.

¿Y por qué habría de sentirme mal por quienes terminen despedidos? No que desee el desempleo a mi prójimo, pero es que no hacen más que ganarse el desdén ajeno cada que echan a perder todo proyecto con el que entran en contacto y todavía se indignan cuando se les reclama por ello. Los purgados no serán los actuarios competentes que necesitan para hacer buenos juegos, lo serán aquellos viles parásitos del DEI y sus colaboradores de pacotilla metidos en las consultorías, purga que NECESITA ocurrir desde hace años con urgencia, y claro que se van a molestar porque son parásitos, no saben hacer otra cosa, van a pelear contra viento y marea con tal de no trabajar ni ejercer competencia digna alguna.

Sin respeto a los estafadores.

EA ya se estaba planteando internamente posibles restructuraciones importantes dependiendo del desempeño del siguiente Mass Effect, quien sabe si incluso contemplaban la posibilidad de ir vendiendo sus propiedades en partes, pero ahora que cuentan con el respaldo de un gobierno exterior y están completamente fuera de las exigencias absurdas de un público inversionista, muy seguramente cuentan con el segundo aire para continuar operaciones con muy relativa normalidad.

La cosa aquí es que, como vengo diciendo, es otro titán supuestamente invencible ahora completamente subyugado a un interés ajeno, ya no es una empresa independiente que ejerce dominio cultural alguno, es otro ente más que simplemente consiguió tiempo prestado. Históricamente, la trifecta cultural en occidente la componían Ubisoft, EA y Activision, cosa que ya no aplica porque dos de ellos están casi fuera de acción, y ahora toca hablar del particular caso del tercero.

 

MACROCRISIS EN MICROSOFT

Algún demonio del averno tomó control de las decisiones centrales de Microsoft porque, después de ver todo el desastre que se le vino encima a la competencia y sus colegas aquí en la esfera occidental, decidieron que ya venía siendo su turno en incendiar todo su changarro para no quedarse atrás, y no solo incendiarlo, sino echarlo a perder de forma espectacular y dramática para hacerse resaltar más.

La decisión notoria fue el aumento de precio al servicio Game Pass, otro de esos que conforma la burbuja que describí al hablar de Ubisoft. Algo que ha ayudado mucho a Microsoft es que aun te permiten comprar copias digitales y, sobre todo, que no enganchan psicológicamente a sus suscriptores con precios inflados, disparejos y manipulativos con tal de tenerte cautivo. Sin embargo, ello no ha quitado que la división de Xbox realmente quiere que te suscribas al Game Pass a toda costa.

El problema es que, especialmente en los últimos años, no ha habido un incentivo particularmente importante para inclinarse al modelo de suscripción, no es como que haya un mar de títulos y lanzamientos recientes que realmente hayan impactado positivamente a la audiencia como para que se vuelvan locos por una suscripción, y tampoco ayuda que no es el primer aumento de precio por el que pasa el Game Pass.

Imagina no ser dueño de tus propios juegos.

Históricamente han hecho lo mismo que Netflix, estratificando el tipo de suscripciones a lo largo de ciertos escaños en lugar de unificarlo a una sola cuota nada más para lucrar lo más posible, pero no conformes con ello, el último aumento prácticamente lo dejo al doble del precio histórico inicial, aumento aplicado a rajatabla.

El efecto se hizo notable de inmediato porque nadie se aguantó la reacción, fue prácticamente un ultraje porque no se ve el valor del precio reflejado en el catálogo y no es como que el aumento se esté destinando a un propósito de reingeniería para mejora continua, simplemente es Microsoft apretujando la billetera por gusto y ganas. ¿El resultado de esto? Un mar de gente abandonando por completo el servicio a tal punto que la página se cayó por la cantidad de peticiones que recibió el servidor.

Apunten y rianse

Esta consecuencia quedó compuesta porque trajo a la luz pública el debate de la legitima propiedad del cliente y el hecho de que la suscripción no le atribuye ningún dominio de nada al usuario, algo que estaba relativamente fresco en el aforo público con la exitosa campaña Stop Killing Games, que precisamente pretende abogar por ese y otros temas similares en la unión europea.

Así que, no solo Microsoft tuvo la genial idea de duplicar el costo de su suscripción por absolutamente nada a cambio, sino que también trajo de vuelta el debate de la posesión de los juegos digitales directamente a expensas de su reputación, todo mientras reventaban la burbuja de los servicios de suscripción. Sea lo que uno pueda decir de la PlayStation 5 y sus memes, pero Sony tuvo el suficiente sentido común para evitar pegarse tremendo tiro en el pie de forma completamente deliberada (al menos aquí en los videojuegos, han cometido un error tras otro en otras áreas).

Y eso es solamente hablando de la división interna de Xbox en Microsoft, porque la empresa ya también tiene todo un mar de problemas que, curiosamente, también derivan de prácticas de contratación derivadas de las infernales iniciativas DEI y los fondos ESG, cosa que admitieron públicamente al mencionar que Windows 11 está arruinado a un nivel fundamental y le ha sido todo un dolor de cabeza para la empresa.

"JAJA OOPS BANDA XDDD"

¿Qué tiene que ver todo esto con Activision? Pues bueno, la empresa subsidiaria de Xbox formó parte de otra iniciativa interna por mandato de Microsoft: la integración agresiva e incisiva de herramientas de inteligencia artificial para el desarrollo de juegos y la programación del código para los mismos. Esto es algo que la rama AAA de la industria anda abogando con énfasis, más que nada por pensar como industrialista del siglo XX que quiere responder la pregunta “¿Cómo puedo hacer juegos sin tener que pagar una nómina?”.

Ya que creen que pueden venderle a la gente la basura de que no necesitas más que un algoritmo automático para hacer un juego porque los videojuegos son “estúpidos e infantiles”, merecen todo desdén y están muy por debajo del respeto, estaba Activision muy confiado con dejar el desarrollo de Black Ops 7 en manos de Skynet, y con su rotundo éxito de ventas podrían justificar la total implementación de herramientas de IA para dejar que la maquina haga todo el trabajo mientras los cabezas solo extienden la mano para cobrar sus regalías, ¿y cuál fue el resultado de esa conjetura?

¿Qué?

Cuando me topé con los testimonios de la gente yo creí que estaba viendo shitposts o memes exagerados, pero resulta que es cierto, el juego con la trama de paranoia, subversión ideológica y conflictos abstractos cuyo tono era un poco más serio y oscuro se da el lujo de concluir con una pelea final salida de una maquinita de arcadia contra algo mejor descrito como “skibidi toilet”.

Además de ello, y no bastándoles el alarde de tontería que hacen pasar por campaña, tienen el atrevimiento de lanzar el juego con unas tarjetas de presentación para el modo multijugador que, simple y llanamente, copiaron y pegaron uno-a-uno de un generador de imágenes de IA, el mismo que está completamente envenenado por el tono amarillento y el estilo del Estudio Ghibli, sin importar que su estilo de fantasía medieval choca fuertemente contra el tono tecnológico de la saga.

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Ahí lo tienen damas y caballeros, este es el tremendo poder y la suma calidad que le depara a los juegos del futuro, ello una vez que los súper cerebros pensantes de la nobleza gerencial purguen por completo a los tontos plebeyos campesinos que de nada les sirven y solo estorban. Es increíble.

En realidad tengo varias cosas que decir respecto al tema de la IA, especialmente en cara de escándalos recientes con los comentarios del estudio Larian y la reciente victoria rotunda de Clair Obscur: Expedition 33 en los Game Awards, pero eso lo tengo que dejar para otro tema aparte. Dentro de lo que compete a las empresas grandes, es obvio que están haciendo un pésimo trabajo, y dice mucho que incluso con herramientas automatizadas les sale completamente mal, así que algo está profundamente podrido en su administración para que solo sepan cometer un error garrafal tras otro.

Así que, por cómo van las cosas, Ubisoft ya casi está mordiendo el polvo, EA no es una empresa independiente, Activision produce basura hecha con IA, y Microsoft quiso llevarse el estrellato disparándose en el pie y orillando a la gente a abandonar su servicio con completo prejuicio. Con todo ello podemos concluir que, efectivamente, el 2025 ha sido el Año de las Consecuencias, pero hay una cosa más que quisiera añadir para realmente recalcar el punto central.

 

¿UNA HEGEMONIA EN LA TUMBA?

De símbolo a lápida.

Tendré que desviarme de los videojuegos por un momento, pero esto va a servir para establecer el tono de cómo van las cosas para el entretenimiento occidental: hace poco se reveló que Warner Brothers no pudo tolerar tan estrepitosa serie de eventos desafortunados que vinieron con su esquizofrénico manejo del universo cinemático de DC, y ultimadamente decidieron aceptar ser comprados en su totalidad por Netflix.

Para que dimensionen lo anterior, Netflix no solo está comprando la infraestructura y bienes materiales de Warner Brothers, están comprando también todas sus propiedades intelectuales y el catálogo de licencias que poseen. Efectivamente, Netflix se ha convertido en un gigantesco monopolio del entretenimiento, algo que tiene a mucha gente comentando las implicaciones que derivan de ello.

Si alguna vez han visto esos memes de “adaptación de Netflix”, deben saber que ahora ya no será nada más adaptaciones, Netflix básicamente adquirió el canon oficial de esas obras, así que son suyas para hacer lo que quieran, incluyendo sus estereotípicas estupideces de iniciativas DEI a lo largo y ancho de los elencos, las narrativas y la selección de directores. Con justa razón, mucha gente estima que las cosas se pondrán mucho pero MUCHO peor para el entretenimiento en los años venideros.

Ya estaban mal antes de esto, IMAGINEN lo que se avecina.

Sin embargo, personalmente yo le guardo una apatía paradójicamente hostil a todo el asunto, y es aquí donde debo disculparme como suelo hacerlo porque tendré que ponerme algo rudo e incisivo con todo lo que voy a decir a continuación, pero muy como lo dije en aquella entrada del 2024, es una intervención que debe hacerse y decirse con la más brutal honestidad. No es una hostilidad gratuita para desquitarse, es para recalcar la realidad observable de la situación.

He visto a algunos lamentándose porque la compra de Netflix también implica que vendrá un nuevo estatus quo para el modo en que se produce el entretenimiento, uno que será sujeto a un proceso creativo enteramente motivado por algoritmos, tendencias, comportamientos de consumo y ganchos psicológicos, cosas completamente divorciadas de una visión creativa fuerte y sincera que pretende destacar por sus méritos y entretener legítimamente a su audiencia.

Es una preocupación completamente comprensible, también me siento algo alarmado de saber que lo que se avecina no es entretenimiento, sino una especie de engrudo mental gris e insípido, completamente estéril y libre de cualquier idea que se atreva a poner a pensar a la audiencia o motivar una conversación, pero en el fondo también me encuentro completamente apático y despreocupado por justamente saber que lo único que se producirá es pura basura.

No tengo por qué molestarme o mosquearme pensando en lo que Netflix hará o no, no soy cliente suyo ni me interesa serlo, sé que producen pura basura y creen que pueden abrir mi apetito con más engrudo gris de lo mismo, ya sé cuál es el resultado de sus esfuerzos, así que no me pueden sorprender ni me pueden convencer de ser un suscriptor. Sus obras tienen nulo efecto en mí, así que pueden gastar todo lo que quieran, de nada les va a servir para convencerme de lo contrario.

¿Me tengo que impresionar porque gritan tener puesta la corona?

¿Qué si pueden escribir canon oficial? ¿Profanar las obras oficiales con su estupidez y tontería? ¿Alardear que su basura cuenta con valor autentico porque ahora son los dueños? Claro que sí, pueden hacerlo todo lo que quieran, pero no me afecta a mí porque lo rechazo total y profundamente, no lo tomo en cuenta y tengo medios previos para disfrutar la gloria intacta de lo que una vez fue, algo que Netflix no puede quitarme por muchos millones de dólares que quiera invertir para gritar lo contrario a los cuatro vientos.

No me importa ni me interesa que todo lo anterior implique el fin del cine como lo conocemos porque, por sobre todo y más que cualquier otra cosa, el occidente se lo ganó a pulso y lo tiene completamente merecido, con creces y con todas las humillaciones de por medio.

En lugar de dejar el negocio en paz, seguir trabajando como lo estaban haciendo y velar por hacer productos que por lo menos puedan entretener con cierta sinceridad, toda la esfera del entretenimiento occidental decidió que sería una mejor idea estar jugando a la ingeniería social, a los experimentos del DEI y perpetuar las estafas y los engaños de los fondos ESG.

Toda su clientela estuvo, año tras año, con enfática insistencia, diciendo que nadie pidió nada de eso, que estaban produciendo pura basura, que eso no es lo que vende, que solo están perdiendo dinero y que solo invitan el ridículo público, ¿y cuál fue su respuesta? Refugiarse en un aparato periodístico de pacotilla que solo quería solapar sus egos, proteger su imagen, y acusar a toda disidencia de cualquier calumnia que pudieran aventarle, porque si no engulles a borbotones la porquería de engrudo que produce, eres el peor –ista-fobo en la historia de la humanidad así que “cállate y consume producto”.

"CONSUME EL ENGRUDO O ERES JIPLER¡¡¡¡¡"

¿Y qué maldito beneficio social produjo todo eso? Después de años de estar insistiendo cual mula terca en seguir la ingeniería social mamerta de los malditos fondos ESG y sus porquerías de iniciativas DEI, ¿Cuál favor material neto le dejaron a la sociedad? ¿Dónde está un solo beneficio neto, directo, al que puedan apuntar con certeza y decir que ahí está? ¿Qué cosa positiva dejó en el mundo toda esa maldita porquería que costó miles de millones de dólares?

Yo no he visto ninguno, y no solo he visto ningún beneficio positivo material neto que haya derivado de toda esa basura, sino que la gente le ha guardado un tremendo resentimiento a toda institución que se haya dejado contaminar por el azote intelectual que representan esos malditos fondos ESG; en todo caso su intervención dejó las cosas objetivamente peor de lo que estaban, al punto en que grandes titanes de la industria de los videojuegos están básicamente moribundos gracias a ellos.

¿Qué el cine no será el mismo? ¿Qué va a morir un arte? ¿Qué las cosas empeoraran? Lástima, pero yo no tengo ninguna pena o pésame para darle al occidente en ese sentido, porque NADA de esto fue fortuito, no es como que la gente de los fondos ESG llegó con escuadrones de la muerte y ejecutaron una toma de control hostil donde nadie pudo hacer nada y todos tenían las manos atadas.

Las cabezas directivas y los altos mandos no solo fueron cómplices, sino que deliberadamente permitieron que todo esto ocurriera, son socios en esta trama de corrupción y tontería, se permitieron ser partícipes de todos los problemas que derivaron de ello, y como decimos en el pueblo: tanto tiene la culpa el que mata la vaca como el que le agarra la pata. El occidente no fue víctima de circunstancias fortuitas, una crisis ajena, o una desafortunada racha, todo este asunto es objetiva y totalmente de su hechura y su culpa y yo no le muestro ningún respeto a despilfarradores de pacotilla que permiten el empeoramiento intencional de todo lo que poseen.

Y estos estupidos todavia creen que estoy obligado a ser solidario en resolver su estupidez.

Así que adelante, que arruinen el cine y su entretenimiento contemporáneo, se lo tienen ganado y merecido, y la mayor fortuna para nosotros como miembros de la audiencia es que opciones no nos faltan. Por mucho que chille occidente, el manga y el anime, y en general los medios orientales, los siguen pulverizando y cosechando sus ganancias con total impunidad y prejuicio, mientras que la escena independiente de los videojuegos sigue trabajando con sinceridad y esmero para producir auténticos videojuegos en lugar de basura y engrudo pasado por el filtro del DEI.

Para dejarles una muestra de ello, le he estado siguiendo el rastro a un juego llamado D.O.R.F., un juego de estrategia que toma notas del original Command & Conquer, el de los años del estudio Westwood. Es un proyecto modesto hecho por solamente tres personas, pero cuyo encanto es visible y apreciable de inmediato, uno que deja rápidamente en ridículo a lo que se está haciendo en las esferas superiores de la rama AAA y sus decadentes obras.

¿Cuando fue la ultima vez que viste algo con este esmero de una empresa grande?

Bueno, con eso dejo concluido el tema al decir que no solo el 2025 fue el Año de las Consecuencias, sino que cosas más interesantes parecen avecinarse para el 2026, especialmente para estas empresas que habitan en la rama AAA, la que parece que va a desaparecer pronto si deciden continuar en el rumbo por el que se encuentran. Honestamente, ya no me importa, no tengo más que apatía para regalarles.

También me disculpo por la aparente hostilidad, pero es para remarcar la realidad de la situación, si occidente no quiere dejarse ayudar, y encima de eso quieren ser los perpetradores de su propia destrucción, pues ni modo, no hay nada más que pueda uno hacer. Que nos llamen –ista-fobos todo lo que quieran, los que están colapsando y quedando en el más profundo y humillante ridículo público son ellos, otros mejores tomarán su lugar.

En fin, es todo lo que tengo que decir por ahora, espero que pasen una feliz navidad y tengan un próspero año nuevo, les deseo de corazón que lo estén pasando mejor que yo y los estaré viendo el año que entra. De mis columnas romanas de texto no van a salvarse.

Fuerza y sentido para todos.

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